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Medicina complementaria: cómo acceder al programa y sus beneficios para la comunidad
Acupuntura, reiki y terapias naturales forman parte del Programa de Medicinas Complementarias del CESFAM Santa Julia, con más de 2.500 atenciones al año en Macul.
En el corazón de Macul, el CESFAM Santa Julia impulsa una alternativa que cada vez suma más vecinos: el Programa de Medicina Complementaria y Prácticas de Bienestar en Salud.
La iniciativa, enmarcada en políticas públicas de salud, busca complementar la medicina tradicional con prácticas de bienestar que abordan el dolor físico y emocional desde una mirada integral.
La encargada del programa, la enfermera María José López —especialista en Medicina Integral y Holística, con acreditación internacional y subdirectiva de Salud Integrativa y Terapias Complementarias de SOCHIIHS— explica que se trata de un espacio que “integra al ser humano en todas sus áreas, no solo desde la enfermedad, sino también desde su dimensión emocional y social”.

¿Cómo acceder al programa?
Según detalla la profesional, pueden acceder las personas inscritas en el CESFAM Santa Julia que presenten alguna dolencia o diagnóstico, principalmente cuadros de dolor crónico o agudo como artrosis, fibromialgia, parálisis facial o lumbago severo.
La derivación se realiza principalmente desde kinesiología, aunque también puede gestionarse por interconsulta médica o en control de enfermería. “Todo se hace a través del sistema interno Rayén, con un diagnóstico y un código específico. Una vez ingresada la interconsulta, la persona es contactada para su primera atención”, señala María José López.
Actualmente, las derivaciones consideran prestaciones como kinesiología, enfermería, psicología infantil, terapia ocupacional y morbilidad con restricciones conversadas con la encargada.

Más de 2.500 prestaciones en un año
Aunque la cifra exacta de pacientes activos varía, durante el último año se realizaron aproximadamente 2.500 prestaciones, atendiendo a cerca de 400 pacientes. En promedio, cada persona recibe dos o tres terapias complementarias por sesión para potenciar resultados.
Entre las técnicas disponibles se encuentran:
Acupuntura, reflexología, reiki, masoterapia, terapia floral (Flores de Bach), auriculoterapia, fitoterapia, sonoterapia, musicoterapia y biomagnetismo.
“La diferencia con la medicina convencional es que esta última está basada en la ciencia y utiliza fármacos creados por el hombre. Las medicinas complementarias son prácticas de bienestar que se usan en conjunto, no reemplazan el tratamiento médico”, enfatiza la enfermera.
Beneficios concretos en la calidad de vida
Uno de los principales indicadores que utilizan es la escala EVA del dolor. “Pacientes que llegan con dolor 8 o 10 logran bajar a 3 o 2. Muchos dejan de usar bastón y disminuyen el consumo de analgésicos”, comenta la especialista.
En casos de fibromialgia —una de las patologías más frecuentes en el programa— se ha observado reducción en consultas médicas y atenciones de urgencia, además de menor polifarmacia. También se atiende a cuidadores de pacientes con movilidad reducida con sobrecarga emocional.
Los beneficios reportados incluyen disminución del dolor, ansiedad y estrés, mejoría en trastornos del sueño, mayor gestión emocional y promoción del autocuidado. “Las personas se sienten acompañadas, escuchadas. Hay un trato humanizado que valoran mucho”, agrega.

Respaldo internacional y enfoque integral
La Organización Mundial de la Salud reconoce la Medicina Complementaria como un aporte a la salud integral, destacando su valor cultural, histórico y territorial. Más de 100 millones de europeos utilizan estas prácticas, y países como Francia, Alemania y China las han incorporado en sus sistemas públicos.
En Chile, su desarrollo dialoga con la Ley 20.584 sobre derechos y deberes del paciente y con el Modelo de Atención Integral de Salud (MAIS), fortaleciendo la centralidad en las personas y la continuidad de cuidados. Además, se vincula con el Programa de Salud de los Pueblos Indígenas (PESPI) y el Decreto 21 del Ministerio de Salud, que promueve una atención culturalmente pertinente.
Una invitación abierta a la comunidad
López invita a quienes aún no conocen el programa a acercarse. “No es solo para el dolor. Sirve para cualquier dolencia emocional, física o social. Es una forma de acompañar”.
En ferias comunales y actividades como el Día de la Mujer, el equipo ha difundido estas prácticas que hoy forman parte de la red pública. Para los vecinos de Macul, el mensaje es claro: la medicina integrativa no reemplaza, complementa. Y puede ser el apoyo que muchos necesitan para vivir con menos dolor y mayor bienestar.

2 comentarios
Carol lopez
Excelente iniciativa
Ximena Vera
Gracias vecina